Convocatoria ONPE 2026: cuando no apostar también es ganar
Ruido masivo, lectura fría
Este martes 24 de febrero de 2026, la convocatoria ONPE volvió a meterse en chats, grupos de chamba y búsquedas exprés en Perú con una promesa bien directa: 23 mil puestos y pago de S/ 2.000. Y cuando algo así explota en tendencia, en apuestas pasa lo de siempre: todos se van detrás del mismo “fijo”, como en Champions, y termina habiendo precio mal puesto, apuro, y confusión entre ruido y valor real. Se desordena todo.
Mi postura es incómoda, sí, pero clarita: acá no hay apuesta que compense. Ni en mercados deportivos pegados a este “día caliente” de tráfico ni en decisiones al toque, de esas que mezclan ansiedad laboral con un ticket armado casi por reflejo. Yo aprendí eso perdiendo plata en noches en las que estaba convencido de que “esta vez sí tenía que salir”, y bueno, no salió, no salió casi nunca cuando la cabeza estaba en cualquier lado menos en el análisis.
Qué sí sabemos y por qué enfría la mano
Los datos públicos de este momento son puntuales: se habla de 23.000 vacantes para la convocatoria 2026 y de una lista de 2.769 coordinadores ya publicada para revisión y posibles tachas. Son cifras pesadas. Mueven al país.
Sobre todo en distritos donde S/ 2.000 representa más que un sueldo informal de todo un mes, ese empujón emocional te acelera el pulso, y en apuestas eso no suma: te calienta, te apura, y te jala para decisiones flojas, aunque uno crea que está “frío”. Al mismo tiempo hay cartel europeo: Newcastle vs Qarabag con 1.14 al local, empate en 8.50 y visita en 13.50. Seco, sí. Ese 1.14 marca una probabilidad implícita altísima para el local, más de 87% sin ajustar margen, pero igual mucha gente lo mete en combinadas como si fuese plata tirada al piso para levantarla después, y yo también caí en esa durante años: cuota mínima, fe gigante, cierre piña por una roja tonta o un penal ridículo.
Cuando el favorito “seguro” te rompe la semana
Si te vas al Atlético de Madrid vs Club Brugge KV, ese 1.38 del local también entra fácil por camiseta, nombre y contexto del torneo. Seduce. Pero cobra caro.
La trampa es la misma de siempre: la cuota ya trae cobrada esa supuesta ventaja, así que para que tenga valor de verdad necesitas una precisión quirúrgica en selección y manejo de stake, justo lo que se evapora cuando media ciudad está pendiente de postular, revisar listas, cruzar fechas y resolver papeles, o sea, cuando la cabeza está partida.
No es pose ni frase bonita: apostar con ansiedad administrativa se parece a patear un penal con los pasadores sueltos; puede entrar, claro, nadie dice que no, pero la chance de quedar en ridículo se dispara. En el Rímac, el fin de semana pasado, escuché a dos patas hablar más de plazos de la ONPE que del partido, y ese mismo domingo ya habían armado una combinada de cuatro favoritos para “aprovechar la jornada”, con final cantado: tres verdes, una roja, bankroll roto.
La contra existe, pero no alcanza
Habrá quien diga: “si hay partidos grandes, siempre aparece una ventana”. Puede ser. No es una lectura sonsa. Existe.
Con disciplina dura, límites claros y cero tilt, alguien puede encontrar una entrada puntual que sí tenga sentido; el tema —y acá está el hueso— es que la mayoría no trabaja así, la mayoría persigue pérdidas, duplica montos, recarga por impulso y termina tapando huecos con más huecos. Ahí estuve yo, literal, mirando saldo a las 2:00 a. m., como si refrescar la pantalla pudiera corregir malas decisiones ya tomadas.
Otra frase típica: “entonces meto poquito, por diversión”. Sale cara. Raro de verdad. Disfraza un hábito feo de entretenimiento inocente, y cuando tu mente hoy está tomada por documentos, requisitos, listas y fechas de convocatoria, la ventaja para apostar no está baja, está casi en cero; y si tu ventaja es cero, el margen de la casa te va comiendo despacio, como humedad en pared vieja, sin bulla, pero constante.
Qué hacer hoy con tu bankroll
Pasar de largo también es jugada técnica. Si no tienes modelo, si no tienes info diferencial y si no separas plata operativa de plata personal, toca cero exposición. Cero. Aburre, sí, pero lo aburrido cuida caja. Y cuidar caja, en este oficio, pesa más que pegar una cuota de moda solo para mandar captura al grupo.
Ya sé que este mensaje no vende épica. Nadie sube “hoy no aposté y mantuve banca intacta”. Igual, este martes la foto es esa: tendencia ONPE, cabeza dividida entre chamba y fútbol, favoritos sobrecomprados y demasiada fe en combinadas frágiles. Así. Si me preguntas qué haría hoy con una cuenta abierta, te digo de frente: guardo bankroll, veo partidos, anoto, y regreso mañana con la mente limpia. Proteger banca, esta vez, es la única jugada que realmente gana.
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